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Notas Boletín SIUN

Anécdotas y crónicas de la U. N. vuelven a protagonizar la historia del país

La tercera reedición de 'La Universidad Nacional de Colombia en sus pasillos, y por fuera de ellos', cuyas ediciones anteriores están agotadas hace años, es una de los libros más esperados de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, Filbo 2018.

Foto: Unimedios

La gesta que daría nacimiento a la U. N., sus primeros rectores, el enfrentamiento que condujo a que sus primeros alumnos fueran amenazados con ser excomulgados, el sueño de Alfonso López Pumarejo hecho realidad, la agitada vida universitaria y bohemia de los años sesenta, junto con agudos perfiles de algunos de sus más destacados docentes, dos de ellos inéditos, hacen parte de esta reedición.

Escrita por el profesor Ciro Alfonso Quiroz Otero (El Paso, Cesar, 1942), quien estuvo vinculado a la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales durante más de 40 años, la obra forma parte de la Colección de la Rectoría de la U. N. Apuntes Maestros, en la que se rescatan trabajos de académicos que, en palabras del rector Ignacio Mantilla, «son representantes excepcionales de distintas áreas del conocimiento: las artes, las ciencias, las humanidades».

Foto: Unimedios

Fruto de un trabajo sin pausas ni prisas, hasta que su autor consideró que podía ir a la imprenta en 2003, y que si bien puede leerse al azar, contempla un estricto orden cronológico; la novedad editorial es de tal actualidad que incluye anécdotas sobre el recientemente fallecido Emilio Yunis y la profesora Dolly Montoya, pionero de la genética en América Latina y primera rectora de la sesquicentenaria institución.

«No llega a la Rectoría por ser mujer, sino para que se diga que al tener la oportunidad, fue una mujer la que logró transformar a la Universidad Nacional», precisa el maestro Quiroz, tras recordar haber conocido a la científica durante los tumultuosos años sesenta, célebres, entre otras cosas, por las protestas que protagonizaban los estudiantes de la U. N.

Patrimonio de todos los colombianos

Foto: Agencia de Noticias UN

El libro comienza con la Constitución de 1861, en la que por primera vez es el pueblo, y no Dios, a quien corresponde el papel como fuente de toda autoridad, recuerda el docente, aunque durante aquellos años los sectores más conservadores amenazaban con excomulgar a todo aquél que se atreviera a estudiar en la U. N.

José Joaquín Vargas era un rico hacendado, dueño de la Hacienda El Salitre, que terminó adquiriendo la administración de Alfonso López Pumarejo, con el fin de reunir en un solo campus a todas las facultades y dependencias de la U. N.

«López le dijo a su ministro López de Mesa que averiguara por el lote de esa sabana tan bonita para comprar 150 hectáreas, a un precio que a la postre resultaría inalcanzable. Tiempo después se llega a un acuerdo según el cual, las propiedades pasarían a hacer parte de la U. N., incluida la Hacienda La Hortúa», rememora el profesor.

Aunque se trataba de un territorio inmenso que abarcaba hasta lo que hoy es la Avenida 68, como la U. N. carecía de personería jurídica, los gerentes de las beneficencias terminaron apropiándose de estos terrenos, para enriquecerse con la venta de una propiedad que estaba destinada a la educación de la población.

La idea de López, prosigue el docente, era que esa gran extensión de tierra, ubicada a 12 cuadras de distancia de la Avenida Caracas, fuera también un parque para el disfrute de todos los ciudadanos, de tal manera que incluso llegaron a contratar a un jardinero japonés, quien estuvo a cargo del diseño.

Si bien Laureano Gómez, egresado también de la U. N., no dudó en cuestionar el proyecto, la respuesta de López fue que de esta manera y con tantas facilidades, los estudiantes no tendrían tiempo de tomarse el tranvía y se dedicarían a estudiar.

La Universidad que fue una fiesta

Tal como la recuerda en su libro, la U. N. de los años sesenta era una auténtica «ciudadela de encantos» con sus residencias, cafeterías, billares, cineclubes y hasta su propia agencia postal.

«Bastaba con presentar el carné para que nos prestaran equipos deportivos. ¡Qué no teníamos!», destaca el docente, mientras pasa frente a la concha acústica en la que fue recibido y aclamado por la comunidad académica el poeta Pablo Neruda.

Los alrededores de la edificación eran unos barriales, y por eso se le puso el sobrenombre de Gorgona al edificio donde hoy funciona la Rectoría, y en el que junto a las residencias Santander, Antonio Nariño y 10 de Mayo vivían muchos de los jóvenes, que como el joven Quiroz, venían de provincia con el sueño cumplido de estudiar en la U. N.

Foto: Agencia de Noticias UN

«Mi habitación era la 425 y la cama de concreto, porque las de otras residencias habían sido compradas para la Conferencia Panamericana de abril de 1948, fecha en la que murió Gaitán. ¡Los primeros que dormimos en colchones flexibles en Colombia fuimos estudiantes de la U. N.!»

El ambiente en toda la universidad era diferente y, a diferencia del resto de la ciudad, había vida nocturna, de tal manera que en la cafetería central eran famosos los bailes con célebres orquestas como la de Pacho Galán o Lucho Bermúdez, mientras que las carrozas de los reinados estudiantiles nada tenían que envidiarles a las de Cartagena.

Un auténtico carnaval que se prolongaría hasta 1965, fecha en la que un estudiante borracho cayó desde una de las plataformas para terminar aplastado por las ruedas de un dobletroque.

«No recuerdo haber presenciado silencio más profundo, ni dolor más inenarrable, luego de que corriera la voz de la muerte de un compañero. Ahí murieron nuestras fiestas, porque no mucho después comenzó la frustración de lo que significó el Frente Nacional».

El cerebro del país

López tenía una nómina de lujo, y un día, durante un Consejo de Ministros, manifestó que desde su ascenso a la Presidencia, los disturbios protagonizados por estudiantes de la U. N. no se habían vuelto a presentar.

«Adán Arriaga Andrade, abogado laboralista de origen chocoano, no dudó en responderle: “¡Pero cómo va a haber problemas, si todos los que protestaban están sentados ahora aquí!”».

La de la Universidad Nacional, concluye el maestro Quiroz, es una historia llena de retos y figuras que han sido fundamentales para el desarrollo de Colombia.

Por sus aulas han pasado figuras de la talla de Gabriel García Márquez, Camilo Torres o el ingeniero Antonio Páez Restrepo, quien se dio el lujo de mover todo un edificio con la ayuda de sus propios alumnos.

El lanzamiento del libro La Universidad Nacional de Colombia en sus pasillos, y por fuera de ellos tendrá lugar el próximo viernes 27 de abril a las 4:00 p. m. en el estand de la U. N., pabellón 3, segundo piso, de Corferias.

(JCMG)

[Boletín UN Investiga 387, 19 de abril de 2018]

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